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En la tierra de los renos

Por
en
octubre 25, 2018

Después de nuestra primera experiencia al pie de las montañas de Altai en el oeste del país, estamos de vuelta en Ulán Bator (UB) decididos a continuar con la aventura mongol.

Y ahora, ¿qué hacemos? Nuestro dilema: o vamos al desierto de Gobi al sur, el clásico destino en Mongolia, o nos ponemos más exóticos y nos vamos al norte del país, cerca del lago Khovsgol (el pequeño hermano mongol del famoso lago Baikal en Rusia).

De hecho, más que el lago, la motivación era poder conocer a los Tsaatan o “reindeer peoples” (pueblo reno), un grupo de familias nómades que viven en esta remota parte del país y que tiene la particularidad de vivir exclusivamente de la cría de renos.

Pero nuestra duda era si podríamos llegar hasta ellos debido a la llegada del invierno y, sobre todo, encontrarlos. Para saberlo contactamos a Soko, una guía altamente recomendada y que ahora ha formado su propia agencia llamada Mongol Nomads en UB. Después de asegurarnos de que los Tsataan aun permanecían en la zona con sus renos antes de migrar a otras zonas por el invierno, Soko también nos ayudó a organizar el recorrido por el norte conformando un súper equipo con Byamba, un experto chofer de la zona, y Ulzi, nuestra adorable guía. ¡Entonces, norte, allá vamos!

¡Listos para el norte!

Como lo hemos mencionado anteriormente, Mongolia ¡es bien grande! Y para llegar a nuestro destino desde la capital son aproximadamente 3 días de ruta y rebote en (en nuevamente…) una clásica “Uaz” rusa todo-terreno (la amamos). Partimos muy temprano por la mañana con el objetivo de recorrer en 12 horas unos 700 km (esperando encontrar algunos tramos pavimentados) para llegar hacia la ciudad de Mörön, la primera etapa de nuestra expedición.

Una vez saliendo de UB nos alegramos porque nuevamente nos encontramos con el paisaje sin límites de la estepa pero con algunas diferencias con la parte occidental, ya que por aquí hay menos montañas y camellos pero permanecen los caballos, y  yaks, y cabras, y ovejas, y, sobre todo, más caballos, Ah, ¡me olvidada! Y también, más caballos…

A pesar de algunos breves descansos y un rápido picnic a orillas de un río, el camino se te hace laaaaargo, muy largo y la pista es tan mala que ni siquiera puedes echarte una pestañadita para dormir. Parece la versión mongol del París-Dakar y lo único que puedes hacer es, además de contemplar los hermosos paisajes por la ventana, tratar de mantener tu estómago en su lugar.

Una pausa para cenar en el pequeño pueblo de Rashaant (Рашаант) nos cayó genial. Aprovechamos para pasar tiempo con los niños del pueblo antes de tomar una buena sopa de cordero (algo así como una patasca peruana). Son casi las 8 de la noche cuando salimos del restaurante y nos dimos cuenta que no llegaríamos a Mörön esa noche. Cambio de plan: pasar la noche en el ger (yurta) de Byamba, todavía a una hora y media de distancia.

Una luna de miel muy romántica

Al llegar la esposa de Byamba, su hijo y los abuelos nos recibieron con el clásico tesito con leche, pancitos, mantequilla y queso tradicional y luego, a dormir todos bien apretaditos para continuar mañana.

Es muy chistoso porque este viaje viene a ser también nuestra “luna de miel”, pero desde que llegamos a Mongolia no paramos de dormir en  la misma habitación con al menos otras 4 personas … muy romántico, sin duda. Por otro lado, es bonito ver que la hospitalidad de los mongoles es tan grande que no existe incomodidad para ellos en compartir espacios tan íntimos con personas extrañas y además, su concepción de “privacidad” es claramente diferente a la nuestra.

A pesar de todos los esfuerzos de nuestro piloto para manejar en terribles condiciones de la ruta, no pudimos llegar esa noche al pequeño pueblo de Tsagaannuur, ubicado a orillas del lago Tsagaan. Asi que, improvisadamente, pasamos la noche en un hotelito de Ulaan-Uul, donde por fin tenemos un cuarto solo para nosotros. Que lujo por dios…

Al día siguiente continuamos con nuestra ruta desde muy temprano. Había nevado muchísimo haciendo que el paisaje sea vea aún más increíble. Después de varias horas rebotando llegamos a Tsagaannuur, un pueblo muy bonito de casitas de colores  al pie de un lago donde intentamos investigar con los lugareños dónde localizar a los Tsataan en el bosque. En medio de esas conversaciones, un grupo de mujeres con niños se acomodaron en nuestro auto para “jalarlos” y todos juntos poco a poco nos fuimos adentrando en la taiga.

Después de una hora y media de camino casi intransitable y cuando justo empezábamos a perder las esperanzas de encontrar a los Tsaatan, tres jinetes emergen de las profundidades del bosque… ¡¡¡renos!!!  ¡Eran jinetes en renos! Esa primera imagen quedará por siempre grabada en mi cabeza. Parecía una película de ciencia ficción, ¿habíamos entrado a Narnia o algo así? ¿Estamos en el Polo Norte? ¿Dónde está Papa Noel? Era todo tan surreal…

Y de pronto, un Tsaatan aparece

Los jinetes nos abren el camino por el bosque guiándonos hasta llegar finalmente a su campamento, con alrededor de 6 tipis. Si, viven en tipis y son tipis de verdad, no como los que improvisas con las sábanas de tu casa cuando jugabas al viejo oeste o a los indios y vaqueros. Y los renos…¡ hay renos por todas partes! Nos sentimos como niños en navidad. Es fascinante ver a estos animales en su entorno natural.

Ese día nos quedamos con la familia Tsaatan que nos acogió y dormimos todos en el nuevo tipi de Niergui, una joven Tsaatan que se casó hace un año. Hacia mucho frío dentro del tipi pues la calefacción central, o mejor dicho, la pequeña y rústica estufa, se limita a unas pocas horas hasta que la leña se acaba. Pero con las 2 bolsas de dormir +  la emoción que sentíamos, logramos soportar el intenso frío.

Entonces, ¿Quiénes son los Tsaatan?

También llamados como Dukhas, son actualmente unas 40 familias de origen Tuvan que viven en la región de Khovsgol al norte de Mongolia, cerca a la frontera con Rusia. Son considerados uno de los últimos grupos nómades pastores de renos en el mundo. Su sentido de comunidad se basa en  la dependencia en sus renos, pues ellos mismos afirman que el día que sus  renos desaparezcan también desaparecerá su cultura.

Diariamente los renos son liberados a primera hora de la mañana arreándolos hacia las montañas para alimentarse con el fresco liquen que crece en esas zonas altas. Por lo general, son los jóvenes Tsaatan quienes llevan a los renos a pastear y al mismo tiempo los protegen de los lobos que rondan por allí (hay lobos!!!). Luego, por la tarde, regresan al campamento donde los atan a los árboles para que no se escapen. Las mujeres usualmente son las encargadas de ordeñar a las hembras.

Los renos son usados básicamente para su alimentación y transporte. Obtienen de ellos su leche para preparar el yogurt, queso y la lecha para su te. Raramente matan a algún reno para comer su carne o usar su piel.

Chamanismo

El día transcurre tranquilamente al ritmo de los Tsataan y, a última hora de la tarde, nos dirigimos a otro campamento Tsaatan para visitar a una chamana y participar en una ceremonia.

Si montar a caballo  en las estepas de Mongolia ya es una experiencia interesante, imagínate montar renos en la nieve… Es algo que nunca imaginé. Debo admitir que, al principio, no nos sentimos con mucha confianza especialmente porque el mi reno tenía grandes astas y cada vez que movía su cabeza podía sacarme un ojo.  Sin embargo, después de un rato, te sientes un poco más sereno y te entregas totalmente a la magia del momento. Los renos son animales bien tranquilos y tienen una mirada profunda y hermosa. Es  impresionante la agilidad que tienen y la facilidad con que se mueven sobre la nieve, barro o hielo, incluso con 70 kg sobre ellos, se mueven con una especie de ligereza.

El vestido de la chaman

Finalmente llegamos al segundo campamento (mucho más básico que el primero) y conocemos a la chamana. Los Tsaatan creen que el espíritu de sus ancestros continúa viviendo en los animales y en la naturaleza por lo que realizan ceremonias para rendirle culto y comunicarse con ellos. Tuvimos una ceremonia de casi 3 horas muy interesante, donde la chamana, poseída por un espíritu ancestral, respondía algunas de nuestras preguntas. Por respeto no tomamos fotos pero la vestimenta de la chamana era algo así como el dibujo (hecho por Fiorella) y el ritual estaba acompañado de de ofrendas, cantos y el toque de un tambor.

Después de pasar una muy fría y un poco incómoda noche en el tipi con la chamana y su hija, nos enrumbamos al campamento original para ayudar a pastorear a los renos en las montañas. ¡Fue una experiencia increíble con una vista de toda la taiga, hermosa!

Regresamos a los tipis y pasamos un último momento con la familia antes de la despedida. Con mucha pena y con ganas de quedarnos,  dejamos a nuestros anfitriones para tomar el camino hacia el Lago Khovsgol donde pasamos los  siguientes días.

Nos llevamos para siempre el recuerdo de unos días mágicos en donde aprendimos un poco como subsiste este grupo de gente maravillosa y quedamos muy agradecidos con ellos por su hospitalidad y por haber compartido con nosotros un poco de su cultura. ¡Algún día volveremos! ( y seguramente mejor en verano…).

Bonus track… la vida en el tipi

En resumen

Nos gustó

  • Conocer cómo viven los Tsataan en su día a día.
  • Montar los renos.
  • La naturaleza y los paisajes de este rincón perdido de Mongolia.
  • Dormir en los tipis.

Realmente no nos gustó

  • El intenso frío (especialmente para Fiorella).

Información útil:

Cómo llegar:

  • Para llegar a Mörön, puede tomar un autobús desde UB (aproximadamente 8 h) y buscar un guía local en el sitio (o simplemente un conductor con su Uaz) para llegar donde los Tsataan. Atención, investigando un poco, hemos visto que algunos viajeros han tenido una mala experiencia con las agencias locales de Mörön.
  • Hay que sacar un permiso especial por ser un área protegida. Lo puedes sacar el Tsaatannur pero mejor si lo tramitas con una agencia.
  • Puede tomar una agencia directamente desde UB y conducir hacia el norte. Esta es una buena opción, pero tenga en cuenta que el viaje es largo, entre 3 y 4 días, dependiendo de las condiciones. Por supuesto, le asesoraremos sobre la agencia de Soko, Nómadas Mongols que, además de su disponibilidad, ha organizado un viaje de ensueño, además de ayudarnos con el trámite del permiso.

Mejor época:

  • Recomendamos ir después durante el verano pues todo esta verde y no hace tanto frio. También puedes ir justo antes de empezar el invierno cuando empieza a nevar, como lo hicimos nosotros (a fines de Octubre) pero lleva bastante abrigo.

Una vez allí:

  • Disfruta de la hospitalidad de Tsataan y de la increíble experiencia de aprender como viven.
  • Quedarte con ellos una bonita experiencia pero si eres “comodón”, mejor no lo hagas. No existen los baños y menos las ducha. Dormirás en el tipi pero en el piso o quizá sobre algunas maderas que pueden ser bastante incomodas. De todas formas, ¡vale la pena!
  • Lleva tu propio alimento, pues las familias solo cuentan con alimento básico para ellos mismos. Agua puedes obtener de los pequeños ríos pero usa filtro para beberla.
  • Lleva algunos regalitos para los niños y las familias.

Qué traer:

  • Si vas a partir de setiembre trae ropa bien abrigadora. Si vas con una agencia, algunas podrán proveer bolsas de dormir especiales para bajas temperaturas.
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2 Comments
  1. Responder

    LUIS CHAU

    diciembre 10, 2018

    LA IMAGEN FINAL DEL ARTICULO EN LA TIERRA DE LOS RENOS ES MUY BUENA
    FELICITACIONES

    • Responder

      Le coq

      diciembre 17, 2018

      Gracias Luis. La verdad es que la pasamos super bien en la tierra de los renos. Te lo super recomiendo si algún día vas a Mongolia y no dudes a contactarnos para pasarte los datos 🙂

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